« Itzuli albistegira

La energía requiere sostenibilidad, seguridad de suministro y transparencia en los costes

2022-09-30

Antonio Brufau insiste en que electrificación no es sinónimo de descarbonización y que son imprescindibles también otras vías.

Con ocasión de su intervención en el Congreso de Directivos CEDE, reunido en el BEC, el presidente de Repsol reivindicó la necesidad imperiosa de contemplar otras alternativas como los combustibles bajos en carbono, los combustibles sintéticos y renovables, así como el hidrógeno renovable. En este sentido, exigió la neutralidad tecnológica y, sin rebajar el compromisos de plena descarbonización para 2050, recalcó la importancia de conjugar sostenibilidad, seguridad de suministro y coste de energía.

Brufau hizo hincapié en los tres grandes ejes de la energía: sostenibilidad –lo menos intensiva en carbono–, seguridad de suministro y precio competitivo. A su juicio, olvidando que los tres están interrelacionados, y confiándose a una sola fuente (Rusia), Europa ha primado el objetivo medioambiental, la invasión de Ucrania ha puesto en entredicho la seguridad de suministro y los precios se han disparado.

El presidente de Repsol dejó entrever la falta de realismo de la Unión Europea cuando, siendo únicamente responsable del 10% de las emisiones del mundo, se plantea objetivos de disminución de emisiones dentro de sus fronteras, a base de exportarlas a otras áreas geográficas fuera de la Unión. Fue también directo cuando se refirió al sinsentido de presentar como un gran logro la no explotación de las reservas propias de gas, a costa de importarlo desde los Estados Unidos.

Contundentemente favorable al objetivo de descarbonización para el año 2050 y, tras asegurar que estamos a tiempo pero “tenemos que aprender de los errores”, insistió en que la electrificación es necesaria pero no suficiente y que el realismo exige establecer objetivos y ritmos alcanzables. Recordó que las inversiones requieren seguridad jurídica, y que la solución pasa por la neutralidad tecnológica, la transparencia en los costes y la asunción de que “para ser verdes hay que pagar una prima verde”.